Nuestra opinión editorial sobre qué hace bien y qué hace mal esta máquina.
La doble caldera es la frontera. Con una sola caldera hay que esperar entre extraer y vaporizar, y esa espera es la que arruina el ritmo cuando haces tres capuchinos seguidos. Aquí hay dos circuitos independientes, cada uno a su temperatura, y el problema desaparece.
A eso se le suma todo lo que Sage sabe hacer: control PID, preinfusión programable, manómetro y un portafiltro de 58 mm con los cestillos de los dos tipos. Es una máquina que se puede usar el primer día con los cestillos presurizados y exprimir durante años con los normales.
Su nota media es la más alta del catálogo, aunque sobre pocas valoraciones. Lo que dicen quienes la tienen es revelador: varios cuentan que llegaron desde superautomáticas y máquinas asistidas y que aquí se acabó el querer cambiar.
Sigue sin traer molinillo, y a este nivel el molinillo que le pongas define el resultado más que la propia máquina. Presupuesta uno bueno antes de comprarla.